Querido
diario,
Estas
últimas semanas han sido muy duras.
Desde
que Kim me sacó de Nemetch han ocurrido cosas muy extrañas a las
que todavía no tengo ninguna respuesta para ellas.
Recuerdo
el primer momento que vi a Keyko. Era una chica joven luchando contra
una bestia de los páramos. La primera vez que vi a Keyko realizando
magia me quedé asombrado. No podía ser que gracias a unos cánticos
extraños y sin sentido, apareciera una cúpula que nos protegiese de
esos mutantes.
Pero
de todos los días el mas raro, pero a la vez el mas interesante, fue
el día en que conocí la druidesa Moira.
Ese
día nos encontrábamos en medio de Maniward en busca de la Madre
Blanca. Recuerdo que me había separado del grupo y estaba observando
como una araña atrapaba un insecto en su telaraña. Era fascinante
la rapidez con la que movía la araña sus patas para poder atrapar
al insecto. También observé la belleza del lugar donde nos
encontrábamos y la cantidad de vida que había en ese lugar. Nunca
me podría haber imaginado que algún día me encontraría en un
lugar como ese.
Mientras
observaba la vegetación me di cuenta de que justo delante mío había
una planta extraña de colo azul. Durante el viaje no encontré
ningún tipo de material para elaborar y poder desarrollar un cuerpo
mejor así que cogí esa planta y la metí dentro de mi barriga
intentando desarrollar algo con ella. Me quedé asombrado cuando vi
que mi cuerpo aceptaba esa planta. Me sentía mejor era como si
tuviera mas vida.
Un
día estaba observando las plantas, un ser vivo como los demás de el
cual no tenía ninguna información y eso me tenía muy intrigado. De
repente me encontré una tienda de campaña abandonada así que avisé
a los demás para que lo vieran. En ese instante apreció de la nada
una mujer pelirroja de unos treinta años, no muy alta, vestida con
una túnica verde y adornada con multitud de amuletos.
Esa
mujer me enseñó muchas cosas. Gracias a ella puedo hacer magia y le
estoy muy agradecido.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada