Boig per tu

dissabte, 15 de març del 2014

COMINEZO DE LA IMAGINACIÓN

Kurt caminaba por un terreno yermo y baldío, envuelto en húmedas nieblas fantasmales que se cerraban sobre él. No se acordaba de nada de lo que había pasado, ni sabía donde estaba, ni qué hacía, ni donde se dirigía. Estaba muy mareado y con un dolor de cabeza intenso.
Cada vez se sentía mas cansado, adolorido y le costaba respirar. Poco a poco, empezó a respirar con normalidad. No se creía capaz de continuar avanzando, así que se quedó tendido en el suelo hasta que dejó de sentir el dolor en su cuerpo, en medio de la nada.
Cuando despertó Kurt se sentía mucho mejor. Se encontraba en un lugar con muchos árboles grandes y con un clima caluroso. Había desaparecido aquella densa niebla y ahora el sol brillaba mas que nunca.
Tenía la boca muy seca y tenía mucha hambre, así que, se levantó intentando saber donde podía estar.
Al ver que se encontraba en un lugar despoblado con mucha vegetación, empezó a andar en busca de agua y comida.
Al cabo de una o dos horas andando, empezó a oír un leve sonido de agua. Cada vez se escuchaba mas y mas fuerte. Corrió en la dirección del sonido y por fin encontró una cascada que debería medir unos tres metros. Allí pudo beber sin ningún problema, se refrescó la cabeza y se quedó absolutamente quieto. De pronto notó la presencia de algún animal o de alguna persona detrás suyo que la miraba. Se giró lentamente y se encontró con unas personas que al parecer se encontraban en la misma situación que él.

Era el conductor de un avión que se había estrellado cerca. Kurt llegó a la conclusión que él iba en ese avión y sin saber como, él, junto con aquellas personas habían sobrevivido al accidente. 

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